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APERTURA DEL FORO
Desde la CSA les damos la bienvenida a este espacio virtual construido con el apoyo de la Oficina de Actividades para los Trabajadores (ACTRAV) de la OIT.
Este foro de la Red de Derechos Humanos de la CSA, tendrá inicio con un tema fundamental que es el de la libertad sindical y para ello les invitamos a leer una publicación que está colocada en la Biblioteca virtual con el título: La importancia de la libertad sindical en las Américas cuyo prólogo dice así:
Los delegados sindicales reunidos en el histórico Congreso fundacional de la Confederación Sindical de los Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA), en representación del sindicalismo continental de la región, aprobaron por unanimidad la Resolución sobre la “Campaña de Promoción y Defensa de la Libertad Sindical y Negociación Colectiva en las Américas”.
Es un hecho que la Libertad Sindical en las Américas, especialmente en América Latina, no se respeta ni acepta de forma plena. La cultura autoritaria y despótica aún presente en nuestras sociedades, robustecida con la ideología neoliberal de ataque frontal al sindicalismo, sigue dando alas y soporte a la represión sindical cercenando con ello derechos humanos fundamentales y socavando y obstaculizando la consolidación de la Democracia y el desarrollo en nuestros países.
En los Estados Unidos también los trabajadores y trabajadoras enfrentan enormes dificultades para ejercer su derecho a la libre organización y a la contratación colectiva. Por eso es importante la iniciativa del “Employee Free Choice Act” que consiste en pasar una ley que brinde más garantías a nuestros compañeros y compañeras de ese país, para organizarse y negociar contratos colectivos, lo cual tendría también consecuencias positivas en América Latina, pues las inversiones norteamericanas fuera de ese país tienden a reproducir sus posturas antisindicales en todos los lugares donde se ubican.
No es casual que América Latina sea la región que más quejas presenta a los órganos de control de normas de la OIT sobre violación a la libertad sindical. Los despidos arbitrarios por organizar un sindicato, la persecución y el hostigamiento a los representantes sindicales lamentablemente no son actuaciones aisladas. Por el contrario, son bastante comunes en las pequeñas y medianas empresas y en la gran empresa, incluida la multinacional, y no sólo en el sector privado, también en el sector público.
El recurso del asesinato de sindicalistas, como medida extrema de aniquilación física, es otra alarmante característica. Así sucede en Colombia, con 2,709 sindicalistas asesinados en los últimos 23 años, Guatemala u Honduras. La vida de los sindicalistas en estos países está en riesgo permanente, pendiente de un hilo, del accionar de cualquier escuadrón de la muerte programado para matar sindicalistas. ¿De qué libertades, de qué democracia de qué civilización estamos hablando, cuando además la mayoría de estos asesinatos quedan impunes?
¿Cuál es la moral de esas empresas multinacionales, cuyos patrimonios figuran entre las economías más ricas del mundo y, sin embargo, no dudan en financiar el asesinato y desaparición de sindicalistas como ha pasado en Colombia?
Sabemos que el tenebroso pasado de las dictaduras fue aún peor para el sindicalismo, habiendo sido aniquiladas generaciones enteras de sindicalistas y sindicatos. Estas sangrientas acciones han minado el desarrollo del sindicalismo en la región.
Somos muy conscientes de que los espacios actuales de libertad y democracia se han logrado en base muchas y valerosas luchas sindicales, sociales y políticas, a lo largo de varias décadas, por parte de numerosos trabajadores y trabajadores, la mayoría anónimos. A sus sacrificios y entrega generosa debemos lo bueno que en la actualidad tenemos. Honrarlos implica seguir luchando por mayores espacios de libertad, democracia, justicia social y desarrollo.
Es necesario en estos inicios del siglo XXI decir con la voz muy alta que sin Libertad Sindical plena no hay democracia posible. La democracia no puede detenerse en el portón de las fábricas o en la puerta de la oficina al grito del directivo empresarial diciendo “aquí mando yo y se hace lo que yo decida”. Esa conducta tiene un límite que nadie puede saltarse: es el respeto y acatamiento de los derechos fundamentales de la persona y, entre ellos, está el derecho a organizarse y organizar sindicatos, incluso dentro de la empresa, y negociar individual y colectivamente las condiciones de trabajo periódicamente, así como el recurrir a la huelga llegado el caso.
Atropellar estos derechos es ilegal, anticonstitucional, violenta los Convenios de la OIT y, como se ha dicho, atenta contra el sistema democrático, obstaculizando y frenando el desarrollo de los países.
Tengo la impresión, por no decir la certeza, de que no estamos valorando, en su justo término, la real importancia y trascendencia que la Libertad Sindical supone para un funcionamiento más equilibrado de las relaciones laborales y la propia existencia y calidad de la democracia. Creo que, unos y otros, podemos hacer más para defenderla y promocionarla en todos los ámbitos.
La historia y el análisis de los hechos nos muestran que sin sindicatos representativos no es posible la democratización real de las relaciones laborales porque ello depende, en última instancia, de la relación de fuerzas organizadas existentes entre el sector del capital y el sector de los trabajadores y trabajadoras. Sin organizaciones sindicales democráticas y representativas no es viable el funcionamiento de la propia democracia en cualquier sociedad y país y tampoco factible el desarrollo sostenible ya que, entre otros factores, no se daría nunca un reparto equitativo de la riqueza que generamos.
Conquistar la plena Libertad Sindical supone varios logros en distintos espacios. Primero, es necesario ponernos de acuerdo regionalmente y que todas las organizaciones sindicales del continente demos pasos en una misma dirección, en base a un programa mínimo de acción por la defensa y promoción de la libertad sindical en todos los países.
Este programa mínimo de acción debería procurar:
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Coordinado regionalmente, la denuncia, la exigencia de reparación de los daños ocasionados y de responsabilidades, de toda violación a la libertad sindical en cualquier lugar de trabajo o país una vez conocida la acción antisindical.
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La consideración de acciones sindicales contundentes, nacionales, regionales e internacionales, ante cualquier acto violatorio de la libertad sindical.
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La exigencia de que todos los Gobiernos asuman su responsabilidad de promocionar, garantizar y hacer respetar los Convenios de la OIT y las propias Constituciones, específicamente en materia de Libertad Sindical y reclamar, sin descanso, a los poderes judiciales de cada país y órganos judiciales regionales y continentales que tengan en cuenta los Convenios internacionales y los hagan respetar y cumplir, de forma que no queden impunes las violaciones y los violadores.
Además, debemos tender a:
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La afiliación directa a las organizaciones sindicales de los trabajadores y trabajadoras, que lo deseen sin ningún tipo de cortapisa, condicionamiento o control legal del Estado por tratarse de un derecho humano fundamental; es decir, sin menoscabo de si se trabaja o busca trabajo, trabaja por cuenta ajena o propia, sea en el sector privado o público o cualquier tipo empresa, y sin la obligación de informar del hecho y el detalle de la afiliación ni al Gobierno ni a la empresa. Los mecanicismos de medir la representatividad sindical han de ser cualquier otro que no implique publicitar la relación de afiliados si no es el deseo de los mismos.
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La libertad de organizarse sindicalmente, conforme al principio de “cómo mejor convenga a sus fines” y al de autonomía y no interferencia. Esto supone que no habría de ser materia de ley el establecer cómo tienen que organizarse colectivamente los trabajadores o cómo han de denominarse sus organizaciones. Esto ha de ser materia intrínseca de la libre voluntad y autonomía de los trabajadores dispuestos o ya organizados. Es materia móvil y no rígida, a discernir en las Asambleas y Congreso Sindicales, y ha de ser de exclusivo tratamiento de los Estatutos y Reglamentos de las organizaciones sindicales. En la práctica, lo contrario supone una forma de vulnerar el principio de no interferencia. En ese sentido, los Registros Públicos de las organizaciones sindicales no deberían tener potestad para dar o negar personería jurídica alguna, ésta habría de adquirirse automáticamente y, en caso de presunta irregularidad del acto, la competencia para juzgarla habría de ser en el poder judicial.
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El reconocimiento jurídico de la obligación de negociar colectivamente en ámbitos distintos y superiores a los de la empresa. La negociación colectiva está en franco retroceso en la mayoría de los países, y esto supone una pérdida constante de los derechos laborales y un retroceso de las condiciones de trabajo. La Negociación Colectiva es uno de los tres únicos instrumentos disponibles en una sociedad capitalista para posibilitar un reparto más equilibrado de la riqueza generada, junto a un sistema fiscal progresivo y a unas políticas públicas sociales eficientes. Se da la circunstancia de que en América Latina ninguno de estos tres mecanismos está suficientemente desarrollado. No en vano es el continente de mayores desigualdades. No es extraño que, aunque la economía crezca, los niveles de pobreza preexistentes no disminuyan en la misma proporción y celeridad. Al contrario, las brechas sociales siguen incrementándose.
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El reconocimiento del pleno ejercicio del derecho de huelga. Este derecho está sumamente restringido y condicionado al procedimiento de negociación colectiva, en la mayoría de los países de la región. La institucionalidad del reconocimiento, sin restricciones ni condicionamientos, es imprescindible para que este derecho cumpla con las finalidades para las que fue instituido: una mejor y eficiente defensa de los intereses de los trabajadores, frente a los abusos o desacuerdos con el sector empresarial.
En síntesis, el contenido de la Libertad Sindical, desde nuestra perspectiva sindical, ha de incluir inseparablemente, como parte de un todo: la libertad individual de afiliación directa; la libertad de organización sindical respetando los principios de autonomía sindical y de no interferencia; la obligatoriedad de negociar colectivamente en distintos ámbitos superiores a la empresa y la institucionalidad del derecho de huelga sin restricciones o condicionamientos.
Conseguir estas metas requiere tener ideas claras sobre la libertad sindical que queremos promocionar y defender en toda la región, y estrategias sindicales adecuadas exige, a su vez, un trabajo y un compromiso sindical tenaz y sistemático y una coordinación articuladora eficiente. Tenemos el instrumento común que es la CSA. Es la hora de unir esfuerzos y trabajar duro en la promoción de la libertad sindical. Nadie nos va a regalar nada; o lo conseguimos con nuestro esfuerzo e inteligencia o la situación actual puede aún empeorar en el futuro inmediato, si no somos capaces de evitarlo, avanzando en la conquista de mayores espacios de libertad, democracia y desarrollo para los y las trabajadores y trabajadoras de nuestros pueblos.
Esta publicación que prologo, “La Importancia de la Libertad Sindical de las Américas” es un documento político que la CSA difunde, con la idea de alentar el debate y la reflexión en toda la región, sobre un tema fundamental, clave, pilar, para el crecimiento y desarrollo del sindicalismo en nuestro continente, y también con el propósito de contribuir al robustecimiento de estrategias sindicales existentes y en la generación de otras nuevas, como un elemento central de la Campaña.
Es importante en este campo el trabajo sindical en red a escala nacional y regional, entre empresas y sectores y también intersectorialmente, para ir tejiendo objetivos comunes, complicidades y acciones comunes más firmes y eficaces.
También es necesario construir alianzas sociales para que los sectores de la sociedad más combativos nos ayuden a ser más libres.
Sin duda, seremos todos y todas más libres y prósperos con más y mayor libertad sindical. Con más libertad sindical seremos también más poderosos, por eso nos la niegan. De nosotros depende que no se salgan con la suya.
Tampoco es suficiente la acción sindical en la empresa. Hay que agregar la acción sectorial y territorial, en los países de la Región. Pongámonos de acuerdo para avanzar más, más rápido y más seguros y seguras.
Les animo amigos de la red, a colocar un mensaje con respecto a estos temas y a otros que encontrarán en la publicación y de esta manera continuar alimentando este debate en línea que es tan importante para el desarrollo de la democracia en nuestros pueblos.
Víctor Báez Mosqueira Secretario General - CSA
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